Algunos me dicen que me estoy volviendo pesimista. Yo intento responder que no es cierto pero enseguida me acuerdo de la inflación y sobre todo de las famosas grabaciones.
En otras épocas no muy lejanas se decía que a muchos les tenían un cheque listo por si acaso. Ahora parece que lo que hay son grabaciones.
Lo que estoy sintiendo me hizo acordar de un famoso poema de Jotamario Arbeláez que transcribo a continuación.
“Después de la guerra
Un día
Después de la guerra
Si hay guerra
Si después de la guerra hay un día
Te tomaré entre mis brazos
Un día después de la guerra
Si hay guerra
Si después de la guerra hay un día
Si después de la guerra tengo brazos
Y te haré con amor el amor
Un día después de la guerra
Si hay guerra
Si después de la guerra hay un día
Si después de la guerra hay amor
Y si hay con qué hacer el amor”
Jotamario Arbeláez
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martes, mayo 22, 2007
lunes, abril 09, 2007
Reiner Maria Rilke
sábado, marzo 31, 2007
Nocturno
Esta noche ha vuelto la lluvia sobre los cafetales.
Sobre las hojas de plátano,
Sobre las altas ramas de lo cámbulos,
Ha vuelto a llover esta noche un agua persistente y vastísima
Que crece las acequias y comienza a henchir los ríos
Que gimen con su nocturna carga de lodos vegetales.
La lluvia sobre el zinc de los tejados
Canta su presencia y me aleja del sueño
Hasta dejarme en un crecer de las aguas sin sosiego,
En la noche fresquísima que chorrea
Por entre la bóveda de los cafetos
Y escurre por el enfermo tronco de los balsos gigantes.
Ahora, de repente, en mitad de la noche
Ha regresado la lluvia sobre los cafetales
Y entre el vocerío vegetal de las aguas
Me llega la intacta materia de otros días
Salvada del ajeno trabajo de los años.
Álvaro Mutis
Maqroll el Gaviero
Sobre las hojas de plátano,
Sobre las altas ramas de lo cámbulos,
Ha vuelto a llover esta noche un agua persistente y vastísima
Que crece las acequias y comienza a henchir los ríos
Que gimen con su nocturna carga de lodos vegetales.
La lluvia sobre el zinc de los tejados
Canta su presencia y me aleja del sueño
Hasta dejarme en un crecer de las aguas sin sosiego,
En la noche fresquísima que chorrea
Por entre la bóveda de los cafetos
Y escurre por el enfermo tronco de los balsos gigantes.
Ahora, de repente, en mitad de la noche
Ha regresado la lluvia sobre los cafetales
Y entre el vocerío vegetal de las aguas
Me llega la intacta materia de otros días
Salvada del ajeno trabajo de los años.
Álvaro Mutis
Maqroll el Gaviero
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