Pocas movilizaciones masivas se dan en Colombia.
Los estudiantes universitarios y los sindicatos utilizan con frecuencia este método para expresar sus inconformidades pero casi nunca logran captar la atención de otros sectores para aumentar el número de personas que se manifiestan.
El jueves pasado salimos a la calle y de veras nos sorprendió el número de personas que se expresaron. Nos habíamos quejado acerca de la pobre o escasa convocatoria pero la gente respondió. Es la primera manifestación pública de esta nueva época y con el tiempo estas movilizaciones tendrán que mejorar.
Los mensajes de algunos difieren pero en el fondo la gente marchó de manera silenciosa sin prestarle mucha atención a los gobernantes y a las consignas. Esta violencia nacional no conduce a nada, solamente al crimen y la gente ya hace conciencia.
Los de extrema izquierda y de extrema derecha sólo creen en el camino de la muerte para salvar a Colombia. Muerte con cocaína y corrupción. La gente creyó en la paz por el diálogo pero frustrada creyó que ese no era el camino ante la actitud de las guerrillas.
Ahora estamos frente a uno jefes de las autodefensas que se niegan a la verdad y que mantienen su influencia en la política. Muchos de ellos han creado aparatos militares nuevos para seguir intimidando y manejando sus negocios torcidos.
Tenemos que seguir saliendo a la calle para que las guerrillas, las autodefensas, los políticos, los corruptos, los Jueces y las Fuerzas Armadas entiendan que tenemos que cambiar esta forma de actuar en Colombia.
Este país no es un paraíso pero podría estar mucho mejor de lo que está. Y todos somos responsables.
Porque la justicia tiene que actuar y dejar esa lentitud que sólo transmite sensación de impunidad.
Porque el Gobierno deberá rechazar nuevamente y todos los días a los paramilitares y a los corruptos.
Porque no volveremos a elegir a personas que compran votos o que intimidan y que poseen fortunas injustificadas.
Porque tenemos que reorganizar de veras a la Policía Nacional para que preserve la vida y los bienes de los habitantes de este país.
Porque no permitiremos que las FARC siga engañando e intentando manipular a los colombianos y , sobre todo, a los extranjeros.
Y no sólo tendremos que salir muchas veces a la calle. También tendremos que escribir muchos artículos de prensa, weblogs como éste, cartas. Y, lo más importante, votar bien en todas las instancias que nos correspondan.
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lunes, julio 09, 2007
martes, mayo 01, 2007
Pregunta
¿Cuándo vamos a reconocer que esto de matarnos los unos a los otros por doscientos años no funcionó?
martes, abril 24, 2007
Mirar al futuro
En estos días de agrios debates recordé algo de una mis más gratas visitas a España, hace 7 años.
Estaba en un pequeño pueblo de León, en la mitad de lo que se llama “Tierra de campos” y conversaba con los vecinos de una taberna mientras miraba las cigüeñas que se había apropiado del modesto campanario de la única iglesia local. Me sentía muy bien pero no encontraba la razón que explicara mi estado de ánimo porque no se trataba de un lugar de esos que nunca se borrarán de la memoria. El lugar apenas tenía una belleza rústica y la conversación no era particularmente notable. Al cabo de un rato encontré la respuesta. Me sentía seguro. Y eso produce muchas más satisfacciones que otras fugaces sensaciones.
A Colombia llegó la tranquilidad para muchas personas. No para todas, como podemos ver en las calles y leer en los medios escritos.
Tenemos que seguir consolidando esa tranquilidad porque los peligros subsisten. La delincuencia no cede y ameritaría un plan muy agresivo para enfrentarla.
Cada día trae su afán. El de hoy es distinto y muy inquietante porque puede tener graves consecuencias. La frágil institucionalidad que se ha construido se puede romper si unos y otros no encuentran consensos mínimos con miras al futuro.
Parece que la propuesta del Senador Petro no será considerada porque viene de alguien que despierta mucha desconfianza en uno y otro bando. En el Polo Democrático Alternativo no quieren nada distinto a la polarización. Y el Presidente Uribe está muy dolido por las constantes medias verdades de Petro.
Esperemos unos días a que sanen las heridas y sentémonos a conversar. La tarea es muy grande. Colombia no ha sido lo que prometía ser, estamos atascados en medio de unas reyertas homicidas y dejamos que los picaros y sinvergüenzas se sigan apoderando de todo.
Me imagino a esos bandidos tomando whiskey de etiqueta azul (los fabrican para ellos), muertos de la risa porque las peleas siguen y poco se fijan en ellos. Sus disfraces funcionan.
Estaba en un pequeño pueblo de León, en la mitad de lo que se llama “Tierra de campos” y conversaba con los vecinos de una taberna mientras miraba las cigüeñas que se había apropiado del modesto campanario de la única iglesia local. Me sentía muy bien pero no encontraba la razón que explicara mi estado de ánimo porque no se trataba de un lugar de esos que nunca se borrarán de la memoria. El lugar apenas tenía una belleza rústica y la conversación no era particularmente notable. Al cabo de un rato encontré la respuesta. Me sentía seguro. Y eso produce muchas más satisfacciones que otras fugaces sensaciones.
A Colombia llegó la tranquilidad para muchas personas. No para todas, como podemos ver en las calles y leer en los medios escritos.
Tenemos que seguir consolidando esa tranquilidad porque los peligros subsisten. La delincuencia no cede y ameritaría un plan muy agresivo para enfrentarla.
Cada día trae su afán. El de hoy es distinto y muy inquietante porque puede tener graves consecuencias. La frágil institucionalidad que se ha construido se puede romper si unos y otros no encuentran consensos mínimos con miras al futuro.
Parece que la propuesta del Senador Petro no será considerada porque viene de alguien que despierta mucha desconfianza en uno y otro bando. En el Polo Democrático Alternativo no quieren nada distinto a la polarización. Y el Presidente Uribe está muy dolido por las constantes medias verdades de Petro.
Esperemos unos días a que sanen las heridas y sentémonos a conversar. La tarea es muy grande. Colombia no ha sido lo que prometía ser, estamos atascados en medio de unas reyertas homicidas y dejamos que los picaros y sinvergüenzas se sigan apoderando de todo.
Me imagino a esos bandidos tomando whiskey de etiqueta azul (los fabrican para ellos), muertos de la risa porque las peleas siguen y poco se fijan en ellos. Sus disfraces funcionan.
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