martes, agosto 26, 2008

tiempo de juegos y lecturas

En casi todos mis escritos insistí en la necesidad de buscar acuerdos fundamentales y estratégicos para convertir a Colombia en un país nuevo, más igualitario, más desarrollado, más importante en el contexto mundial.
Parece que estamos haciendo todo lo contrario. La mayoría de las personas quieren un mejor país pero seguimos actuando de manera inconsecuente y no nos atrevemos a clamar un BASTA YA!.
Mientras estos líos de la política y la parapolítica se desarrollan, recomiendo a mis escasos lectores la lectura de un libro que me ha parecido muy interesante y revelador de lo que ha sucedido en Colombia. Se titula “ARMAS Y URNAS. Historia de un genocidio político” de Steven Dudley.
Mientras me dedico a la lectura y a mis asuntos privados informo que no volveré a marchar contra nadie ni siquiera a la esquina de mi casa.
Solamente lo haría para decirles a todos los actores actuales de la política que se vayan para sus casas. Como eso no es posible, mejor me quedo en la mía leyendo y recordando.

martes, agosto 12, 2008

लो कुए व क़ुएदन्दो

Para no dejarse caer en un muy peligroso pesimismo hay que valorar y reconocer la valentía de la Senadora Gina Parody.
No sé en qué va a parar todo lo que está pasando con la parapolítica pero no me gusta.
Desde que nos invadió el narcotráfico nos están haciendo creer unos y otros que aquí nadie se salva. Yo no les doy la razón porque a mi lado veo personas con debilidades pero con entereza y sólidos principios. Son pocos, pero quedan.
Para muchos lo importante es mantenerse. No saben que bajarse del caballo tiene muchas ventajas. Además la vida o la muerte siempre se encarga de hacerlo.

jueves, julio 31, 2008

El colombiano de ahora

Tengo pendiente escribir algo sobre el comportamiento y el ser del colombiano en los últimos veinte años.
Confieso que he tratado de eludir el tema para no caer en una descripción demasiado cruel o en generalizaciones simplistas.
Pero lo dije y debo cumplirlo. Afortunadamente se han publicado varios hechos y comentarios que me ayudan en lo que intento decir.
Me ha aterrado que en estos años, algunas de las personas que conozco y que tenía por gente de bien no se han inmutado y hasta cierto punto apoyan los terribles crímenes que se han cometido en Colombia en los últimos veinte años. En varias reuniones he escuchado comentarios justificando la muerte de algunos que se consideraban afines al llamado enemigo.
He conocido gente que defendía rabiosamente la teoría de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” y entró al juego de la muerte. Algunos de ellos, muy queridos por mí, pagaron con su vida por esa filosofía.
Muchas de las pendejadas que se han dicho perdieron vigencia. Una de ellas era la de afirmar que la violencia en Colombia era propia de la gente del interior y que los costeños, gente alegre y descomplicada, eran muy poco propensos a la violencia. Y los hechos demostraron todo lo contrario.
En la última semana dos noticias me han llamado la atención y tienen mucha relación con lo que intento describir. Una de ellas comentada en el editorial de Vanguardia Liberal del 31 de julio menciona las actuaciones de un grupo paramilitar comandado por alguien que se hacía llamar “Juancho Dique”. Citemos las palabras del editorialistas porque son elocuentes: “Narrando detalles de cómo se llevó a cabo la masacre de El Salado, cometida hace pocos años, expresa que los asesinos solo usaron bayonetas para matar a varias decenas de inocentes, para no llamar la atención de unidades del Ejército que estaban cerca y que -atérrese lector- mientras tales desalmados en forma inmisericorde quitaban la vida a sus víctimas, otros paramilitares “tocaban gaitas, tamboras y violines”(sic).
Ese acto asusta porque demuestra lo que son capaces de hacer algunos colombianos de nuestros días. Si. Cada vez que tenemos noticia de un nuevo y oscuro acto de barbarie cometido por compatriotas nuestros, se nos desmorona el espíritu pues ingenuamente imaginamos tales escenas hace 15 años en los Balcanes, o en algunos lugares de África, o de Asia, pero no, los hechos son tozudos y nos demuestran que ocurren aquí, entre nosotros, en pleno siglo XXI.”
Y la otra noticia es la historia del dirigente genocida serbio-bosnio Karadzic que se movía con toda tranquilidad por Belgrado y había tenido la reputación de ser una persona sabia y respetada. Por supuesto en esa fachada debieron colaborar los servicios de seguridad de Serbia. Pero el punto que quiero resaltar tiene que ver con lo que escribí al principio de esta nota. Quizás conocemos personas que se comportan en ciertos escenarios como ciudadanos ejemplares y en otros como en su propia casa o empresa tienen actitudes muy diferentes.
Es que el colombiano es así. Contesta las encuestas y los interrogatorios como si fueran una clase de ética o de comportamiento correcto pero todos sabemos que la realidad es otra. Es muy distinto lo que pensamos a lo que decimos y hacemos en casi todas las situaciones.
Quevedo compuso un célebre poema sobre el “poderoso caballero Don dinero”. Ese poema, escrito en el siglo XVII siempre ha tenido vigencia pero en nuestro país podría haber sido escrito nuevamente ayer. El que tenga dinero es todo y no importa su pasado, que hable apaisado o que sea un Karadzic. Lo importante es que pague y ojalá con billetes.
El que debe y quizás está atrasado en sus pagos es un paria. No importa lo que sea o haya sido. Para muchos es peor no pagar una deuda que muchos tipos penales.
La cultura mafiosa ha penetrado de manera muy honda en la sociedad colombiana y lo más grave es que no hemos logrado éxitos en la lucha contra el tráfico de estupefacientes. ¿Podremos derrotar a este flagelo o tendremos que esperar que esas sustancias dejen de usarse en el norte como ya nos sucedió con la quina o el caucho?.
En el pacto social que tendremos que hacer más pronto de lo que muchos creen, tendremos que decidir sobre muchos temas y uno de ellos es el del narcotráfico.
Más que cambios constitucionales debemos hacer acuerdos sobre principios morales y éticos para que los colombianos que nos sucedan puedan vivir en paz y lograr ese desarrollo que soñamos y que no llega.

domingo, julio 13, 2008

Un mensaje a Manolo

Poco a poco comienza a pasar la euforia del extraordinario rescate de Ingrid Betancur y sus compañeros de secuestro. Y queda la tristeza por la suerte de ellos y todos los que han pasado por esa terrible tortura.
Vamos a ver si esta patriótica nación se porta bien con los rescatados. Y no me refiero a los folclóricos carros de bomberos para la recepción de los militares y policías. No niego que eso sea importante, pero lo que trascenderá es el tratamiento que les dispensen por varios años la sociedad y el Estado. Que los contralores y procuradores del futuro entiendan y que no premien la pusilanimidad de los funcionarios que intenten dejar de ayudar a nuestros rescatados.
Ya comienzo a advertir ciertos signos inquietantes con Ingrid Betancur. He recibido correos en que la atacan porque ha dicho que no vendrá a Colombia a la marcha del 20 de julio. Yo tampoco vendría. Ella necesita sosiego, descanso, medicina, silencio y mucha, mucha familia.
Entiendo a los que quieren aprovechar estos momentos para hacerle una nueva demostración de rechazo a las FARC por sus fechorías y torpezas. Pero no dediquemos todos los medios a esa propaganda y tampoco obliguemos a nuestros rescatados.
Comencemos a discutir sobre la crisis económica mundial que se nos vino encima, sobre la recuperación del agro, sobre la presencia del estado y la nación en todos los confines de Colombia, en la reforma a los sistemas de salud y pensiones. Como haremos para enfrentar al problema del narcotráfico y a la cultura mafiosa que nos invadió. Esto solo para mencionar algunos temas.

viernes, julio 11, 2008

Los pequeños grandes asuntos

Desde hace tiempo me impresionaba que el ministro de protección social Diego Palacio siempre se refería a sumas millonarias para los hospitales y para otros asuntos de su cartera.
Y me sorprendía que siendo médico nunca hablaba de las necesidades individuales de las personas.
El suscrito es un gran aficionado al internet desde 1994 y pasa demasiadas horas al día mirando todo tipo de aplicaciones y de informativos en la web. Pero no había sacado el tiempo para inscribirme en la PILA para hacer mis gestiones de pago de la salud y la pensión que me corresponden como trabajador independiente. A principios del mes fui a mi fondo de pensiones y me dijeron que ya no me podían dar el formulario de siempre y que debía hacer el pago por internet. Me fui a mi banco y no me dieron ninguna ayuda. Después de intentar varias horas llamar por teléfono y llenar un instructivo hecho para empresas, alguien compasivamente me dio la clave de un operador y pude hacer mis pagos. Pero todo esto que les cuento me tomó dos días entre idas y venidas y llamadas sin respuesta.
A los pocos días comienzo a escuchar el problema por los medios y escucho al ministro Palacio otra vez con sus grandes números. Que eso era un problema de sólo cuatrocientas mil personas y que los otros seis millones de cotizantes ya lo estaban haciendo desde hace tiempo a través de sus empresas. Claro eran las cotizaciones del salario mínimo y de los independientes que no tienen gremios que los representen y muchos de ellos no están vinculados al sistema financiero.
Y se les olvidó a todos que el internet de Colombia aún no es masivo porque no hemos hecho una verdadera campaña para masificarlo. Y se les olvidó que la gente no tiene cuentas en los bancos por el cuatro por mil y porque ahora cobran por todo. Mis hijos me piden que les mande la plata a Bogotá en un sobre porque el banco no los deja sacar todo y siempre les cobra por todo.
Con eso del outsourcing y la reforma laboral muchos de nosotros tenemos contratos que no son laborales pero nos obligan a pagar a las EPS y a los fondos de pensiones. Y como la ley 100 se hizo en otra época tenemos que pagar la contribución completa que no pagan los trabajadores vinculados con contrato de trabajo.
Me gustaría que varios de nuestros altos dirigentes del estado se pasearan de vez en cuando por las pequeñas empresas de Colombia y conversaran con la gente del común, la que no está detrás de los políticos, la que no asiste a los consejos comunales. Que conozcan a la Colombia real.
Con ese aire liberal que siempre nos dimos, defendimos a la figura constitucional de la tutela pero resulta que en Colombia se ha desfigurado porque los empleados públicos y las Empresas prestadoras de Salud EPS no toman decisiones y siempre están a la espera de actuar cuando un Juez los obligue en virtud de un fallo judicial que tutela un derecho fundamental. Nadie piensa en la gente, solo en el bolsillo y en el propio pellejo.
Tiene que llegar pronto la hora de hacer gobierno para la persona.
Habíamos planeado escribir sobre la evolución del colombiano en los últimos veinte años y lo haremos en otra ocasión.

miércoles, junio 25, 2008

Veinte años

Vamos a intentar analizar algunos de los cambios que se han producido en la sociedad colombiana en los últimos veinte años.
Como hemos visto todos los días en los medios la política sufrió una gran transformación. Se esfumó el idealismo que representaba Luis Carlos Galán y llegaron a las corporaciones públicas los pragmáticos, apoyados en sus propias destrezas para manejar clientelas o con el apoyo de los paramilitares. Aparecieron excelentes personas pero son demasiado pocos para hacer verdadero contrapeso a los demás.
Hace veinte años estábamos iniciando una etapa nueva con la elección de alcaldes primero y más tarde con la de gobernadores. Y los resultados fueron los previstos por los observadores más escépticos. En las regiones más avanzadas se escogieron casi siempre unos buenos gobernantes y gracias a sus logros llegaron a ser presidentes. Pero en la mayoría del país la situación es lamentable. Es que el atraso de las regiones no se puede atribuir únicamente al centralismo nacional. También juegan un papel trascendental las escogencias de los electores. Y en Colombia era un riesgo muy grande jugar a la democracia cuando teníamos tanta guerrilla y tanto narcotráfico. Lamentablemente será imposible revisar la decisión porque hay ya demasiados intereses creados y me imagino los titulares de algunos medios de comunicación si alguien se atreviera a presentar una propuesta formal para alterar ese sistema de elección?.
Hay que hacer cambios en las funciones de los departamentos y en sus delimitaciones geográficas. Muchos municipios deberían agruparse para tener más eficiencia y quizás sea bueno organizar unas agrupaciones inferiores a los departamentos y superiores a ellos siempre y cuando esto no implique más burocracia. En otras palabras, tenemos que encontrar mejores formas para llevar el estado a todos los rincones del país.
Pero también hay que revaluar la forma cómo actúa el estado. El sistema presupuestal nacional induce a la ineficiencia y quizás al despilfarro porque obliga a desembolsar todo antes del cierre fiscal. Y ese cierre lo han programado en el día más inoportuno: el 31 de diciembre. Lo que no pagan por muy diversos motivos en todo el año, lo sueltan con gran agilidad en los últimos días. Interesa la cifra del último día, no interesa el tiempo que se dejó de prestar un servicio o dar una cobertura.
Pasamos por una crisis económica muy dura pero nos recuperamos. Tengo mis dudas sobre si la gente aprendió la lección sobre el excesivo endeudamiento a estas tasas de interés colombianas que siempre han sido tan altas. Como tenemos tanta gente, siempre hay gente nueva y joven que no conoce las experiencias y quiere consumir.
La actividad agropecuaria y agroindustrial apenas mejoró en esta etapa. Más de la mitad de este período el campo estuvo expuesto a la acción criminal de organizaciones subversivas y no subversivas. Tan hampones los unos como los otros. Por fortuna se ha comenzado a producir una recuperación y ya es posible invertir con cierta tranquilidad. Pero política agraria no hemos tenido porque creímos que como los alimentos del mundo eran abundantes y baratos los podíamos importar sin ningún problema. Y gracias a la violencia se fue produciendo una reforma agraria al revés que concentró las mejores tierras en manos indeseadas. Y esas personas, hechas a punta de pistola, tienen el dinero pero no la voluntad de cultivar la tierra. Colombia tiene una gran oportunidad para desarrollar la actividad agrícola y pecuaria pero deberá tomar muchas decisiones rápidas.
La apertura económica y la crisis de finales de los años noventa dejaron por fuera a muchas empresas y empresarios que habían jugado papeles destacados antes. El papel de los gremios económicos pasó a ser secundario por muchas razones. Los empresarios que llegaron o eran extranjeros o no creían mucho en ellos porque no habían tenido oportunidades en el escenario anterior. Además, en el gobierno de Ernesto Samper se tomó la decisión de ignorar a los gremios tradicionales para darle juego a otros, más afines al gobierno, y a empresarios individuales.
En aquellas épocas existía algo que se llamaba la junta de importaciones del Instituto de Comercio Exterior INCOMEX y ellos decidían lo que se podía importar o no. Con la apertura y el cambio de modelo ya no era necesario tener un respaldo para poder importar porque las reglas eran claras y uniformes. Hasta hace poco tiempo todavía había gente que clamaba por retornar a ese modelo cerrado. Hoy nadie se atreve a pensar que aquello se podría repetir ni aún en graves circunstancias de estrechez.
En nuestros escritos anteriores nos hemos referido a la infraestructura nacional y no queremos repetirnos. Con la violencia y la crisis, nuestras mediocres carreteras parecían suficientes pero basta con salir para apreciar la congestión de camiones y automóviles. El crecimiento de la población y de la economía impone el desarrollo de nuevas y grandes infraestructuras. Y como nos llegó la era de los combustibles caros tendremos que armar nuevamente una red ferroviaria y aprovechar los numerosos ríos que nos atraviesan para transportar mercancías. Lo del río Magdalena es claro, hay que dragarlo con seriedad y persistencia, para que tengamos navegación todo el año y se reduzcan las inundaciones de sus riberas.
La nación ha hecho un enorme esfuerzo en materia educativa. Y digo la nación no entendida como el gobierno central sino como las personas que viven en el territorio. Muchos creen que este gigantesco esfuerzo se habría podido canalizar mejor si los gobiernos hubieran ejercido un mayor liderazgo y autoridad para regular y orientar la oferta educativa. Tenemos muchos profesionales en algunas áreas y escasez en otras. Y nos faltan técnicos expertos en temas especializados. Pero, a pesar de estos factores negativos, los resultados de este gran empeño nacional se comienzan a apreciar porque nuestra sociedad se ha vuelto más abierta y cada vez más personas tienen la oportunidad de ganar dinero limpiamente. Pero será suficiente para estar tranquilos hacia el futuro?. Me temo que es necesario enfatizar más en la calidad de la educación y habrá que reforzar mucho más el estudio de las ciencias en todos los ciclos básicos.
La gran transformación del período llegó por cuenta de las comunicaciones y el internet. En poquísimos años se han logrado coberturas insospechadas en servicios como el de la telefonía celular. Parece absurdamente lejana la huelga suicida de los empleados de la estatal Telecom. A partir de ese momento el país reaccionó y se permitió que la iniciativa privada tomara el liderazgo. Esta es una demostración de cómo la tecnología ofrece con frecuencia oportunidades que deben ser aprovechadas para acelerar el desarrollo del país. Pero la carrera no tiene fin y pareciera que el impulso de internet se ha frenado un poco en Colombia. Ojalá la competencia y un incentivo mayor del estado nos lleven a ser líderes en la región.
Nos gustaría seguir mirando más materias pero estamos resultando bastante extensos. Creemos que existen oportunidades, pero los problemas no vienen de esos lados.
¿Y el colombiano mirado como individualidad cambió mucho?. Esta es la gran pregunta que intentaremos contestar en la próxima ocasión.

martes, junio 03, 2008

Frases sueltas

Mi blog ha tomado unos caminos insospechados, demasiado serios, todo lo contrario de lo que yo quería. Por eso he dejado pasar varios días para ver si puedo retomar temas más íntimos, diferentes a los de la realidad política de Colombia.
Deliberadamente he dejado pasar el tema de Yidis Medina, la extradición de los paramilitares y muchos otros asuntos aparentemente muy importantes en su momento. Estuve a punto de caer en la tentación de escribir algo sobre las crisis energéticas y de alimentos pero decidí que mejor dejaba pasar el tiempo y opinaba más tarde.
Ayer y hoy me sorprendí con las teorías de la Señora Presidente del Senado colombiano que dice que al Presidente Uribe la oposición lo está obligando a presentarse en las urnas por tercera vez consecutiva.
Una vez más el río Magdalena se ha salido de su cauce y ha inundado sus riberas. Todos los semestres pasan los mismos problemas pero no dragamos el río. Lo primero que habría que hacer sería liquidar la corporación que pomposamente se creó con la Constitución del año 1991.
La ciudad donde nací cada vez es más fea e insegura. Y mucha gente todavía dice que los dos últimos alcaldes hicieron una buena labor. Esas mismas personas afirman, con pasmosa tranquilidad, que el gobierno de un alcalde tiene tres etapas. El primer año es del Alcalde anterior que ayudó en la campaña, el segundo de los honorables concejales y los dos últimos años si son del Alcalde elegido. Y ustedes entenderán, amables lectores, a que se refieren cuando dicen que el año es del alcalde anterior o de los concejales.
Me sonrío cuando recuerdo que hace unos quince años llegué a creer que por fin íbamos a salir del subdesarrollo. Hoy pienso que era lícito pensar así pero estaba equivocado porque antes y ahora no hemos resuelto los temas importantes y no logramos ponernos de acuerdo ni con los vecinos de piso.
Varias veces he estado a punto de retirarme del facebook. Pero ver las fotos de muchas personas y sobre todo de parientes que ya murieron me obligan a cambiar de opinión. La clave está en no comentar nada en grupos de desconocidos.

sábado, mayo 10, 2008

El transporte de Colombia

Quiero pedir excusas a mis lectores porque mis últimos escritos se habían referido únicamente al tema de la crisis paramilitar de Colombia y en general a las últimas crisis políticas de la nación. Como si no existieran otros temas.
Por razones de trabajo y para visitar a mis hijos he dejado por unos días mi encierro bumangués y me he venido a Bogotá. He aprovechado este viaje para escuchar menos radio, leer de otros temas y pasear por la ciudad. Para olvidar? No, de ninguna manera, el tema es muy importante para olvidarlo. Pero si para refrescarme un poco.
El otro día escribí sobre la necesidad de hacer un gran esfuerzo con capitales de todo el mundo para modernizar nuestra infraestructura vial. Cada vez que uso una carretera o me muevo por las calles de Bogotá o de cualquier ciudad grande veo más evidente esa necesidad.
Una solución tardía cuando el petróleo sube y sube? Claro que si, pero tampoco veo que la gente vaya a dejar guardados sus vehículos a menos que el alza llegue de manera repentina a niveles insostenibles.
Existen muchas soluciones pero todas demandan mucho dinero y una fuerte decisión política. Veamos algunas, no necesariamente las más importantes.
Los sistemas de transporte masivo tipo transmilenio son un aporte importante. Lamentablemente han caído en los vicios de esa implacable y corrupta máquina de contratación nacional. Pero saldrán adelante, más tarde de lo previsto, pero serán un apoyo importante. Es muy importante que todas las autoridades sigan desarrollando esos sistemas y saquen muy rápido de circulación los buses viejos. Mucha ha sido la propaganda sobre el sistema de Bogotá pero todavía vemos muchas busetas y buses viejos casi vacíos. Y el transmilenio lleno a todas horas. Como si fuera cierto el cuento de que los buses siempre deben ir llenos.
Deberíamos impulsar un gran programa de chatarrización de automotores viejos que contaminan y consumen mucho combustible. Esto sirve para dinamizar aún más el mercado del usado y le permitiría a la gente mejorar sus medios de desplazamiento.
En varios países de Europa han rebajado hasta cero el pago de impuestos a los vehículos nuevos que cumplan ciertas normas, por cierto muy estrictas, de contaminación y de consumo de combustibles. Aquí podríamos hacer algo parecido para que la gente deje de usar esas grandes camionetas y utilice carros pequeños con alta eficiencia.
Tenemos que volver a pensar seriamente en el ferrocarril y no solamente para transportar carbón. El río Magdalena es también una red vital de transporte pero necesita más atención para que sea un sistema confiable todo el año.
Y a estas ideas se pueden sumar muchas otras que he omitido por razones de espacio.
Para terminar quiero solamente mencionar un ejemplo sobre decisiones administrativas bien intencionadas que afectan el medio ambiente. En Bucaramanga si usted tiene una pick-up, es decir, una camioneta con platón, no está sujeto al pico y placa de los demás vehículos privados. La gente que no es tonta ha decidido comprar estos grandes carros que consumen mucho combustible y transportan a poca gente. Mientras en Estados Unidos nadie compra esos artilugios, en mi ciudad tienen gran demanda gracias a las equivocaciones del gobierno local.

lunes, abril 28, 2008

Verdad, Justicia y Reparación

Por ningún motivo se pueden detener las investigaciones de la Corte Suprema y la Fiscalía en relación con los políticos que se beneficiaron por sus alianzas con los paramilitares. Es más, hay que urgir, comedidamente, pero firmemente para que avancen investigaciones que hoy parecen detenidas.
¿Qué hay de lo esbozado sobre el departamento de Santander? Todo quedó en unas cuantas renuncias? No puede ser, definitivamente no.
Verdad, Justicia y Reparación son las palabras claves. Sin conocer toda la verdad, sin hacer justicia con todas sus consecuencias y sin hacer reparaciones individuales y colectivas no será posible conseguir nuevos consensos sobre el destino del país.
Todos los que creyeron que con la muerte, el secuestro, el tráfico de drogas, el desplazamiento forzado y muchos otros delitos tendrán que ser severamente castigados. El perdón tendrá que existir pero no para los casos graves. Algunos de esos delincuentes están en las selvas y otros están agazapados esperando a que la marea baje y puedan pasar desapercibidos.
Bienvenidas las propuestas, todas. Con algunas estaremos de acuerdo y con otras discreparemos. Hay que escuchar a todo el mundo. No es fácil salir del problema. Dejamos que avanzara esta visión mafiosa y cortarla será muy doloroso porque ha hecho metástasis en casi toda la sociedad.

viernes, abril 25, 2008

Pacto lejano

En muchos de mis escritos anteriores había escrito sobre la necesidad de hacer un gran pacto nacional para fijar nuevas prioridades, reglas de comportamiento político y darle nueva legitimidad a la nación.
Con lo que ha sucedido en los últimos días ese acuerdo parece más lejano. Estamos entrando a un período muy oscuro porque la verdad es muy dura y afecta a muchas personas. Y como el país se parece a las personas intuyo que seguirán los ataques para deshonrar a los Jueces y Fiscales que tienen la responsabilidad de los procesos contra Congresistas.
Hay que dejar actuar a la Justicia que no es perfecta pero intenta ser justa. Pero, lo más importante, hay que reiterar el rechazo vigoroso a los crímenes, al narcotráfico y en general al ejercicio de la violencia por los particulares. La sociedad colombiana aún no ha hecho esa renuncia de manera explícita.
Los paramilitares prenden de manera selectiva su ventilador porque no quieren cumplir ni siquiera con la generosa ley de justicia y paz. Y mueven cielo y tierra para evitar la extradición de uno de sus más peligrosos jefes el señor Jiménez alias “Macaco”. Como siempre ocurre con los delincuentes, ellos aspiran a salir indemnes de todos sus salvajes crímenes pero no saben que el péndulo ha cambiado y será imposible la impunidad. La riqueza conlleva siempre a la avaricia y ellos no quieren perder sus bienes. Y hacen una lectura en parte justificada de la sociedad colombiana, porque como dijimos antes, el rechazo a ellos y a sus acciones todavía no es muy enérgico.
Y nos viene el tema de la FARC-política. Definitivamente no puede ser manejado por nadie distinto a los Jueces y Fiscales. Y que sea lo que sea para que se conozca la verdad.

miércoles, abril 16, 2008

Para sobrevivir

A veces me levanto con ganas de hacer lo que han hecho algunas de las personas mayores que conozco: negar lo que aquí sucede, inventar una novela y vivir en consecuencia.
Pero enciendo la radio y todos los días hay una noticia sobre otro congresista que está a punto de ser detenido por la Corte Suprema de Justicia. Siempre he desconfiado de los políticos porque los conozco pero al cabo del tiempo, para sobrevivir, terminé creyendo que hacían un gran trabajo por la región.
Y llegué también a creer que algo malo hacían los amigos que se presentaban a un cargo de elección popular y perdían. Algo tenían que tener, garra y talento, esas figuras que de pronto emergían con gran éxito. Por supuesto no era eso, era lo que sabíamos de sobra, pero había que seguir viviendo. Y no se le ocurra demandar al ganador porque hace el ridículo y pierde una suma muy grande de dinero.
La ciudad también se fue derrumbando y a cada esfuerzo de concertación y planificación se respondía con la elección de un Alcalde peor. Sorprende que a estas alturas comenten que, por ejemplo, el intento de concertación con el Alcalde Cote se echó a perder porque no tuvo continuidad. Como si olvidaran que su triunfante sucesor no quería saber nada de los asuntos y personas que habían tenido participación en el proceso anterior. En su momento todos callados porque estaban en Bogotá o porque simpatizaban con los Moreno Rojas. O los honraban con presidir algunas juntas directivas.
Luchar en la vida para hacer siempre las cosas bien, con excelencia esa ha sido la meta de muchos. Lamentablemente son más los que piensan y actúan con mediocridad y solo buscan sacar partido a cualquier oportunidad que se presente. El progreso se da pero cada vez estamos más lejos de la excelencia. Parece como si siempre hubiera que estar empezando de nuevo porque la gente ni aprende ni olvida.
Y así pasa la vida. Cuando la cámara de comercio de Bucaramanga hizo una oposición seria a las acciones del Gobernador de Santander, algunos empresarios se pusieron de lado del Gobernador, le organizaron homenajes y atacaron a esa organización. Desde el principio se sabía lo que iba a suceder y se dieron todos los avisos. Nada pasó cuando era remediable.
Por eso es mejor olvidar todo y armar una fábula interna sobre el país y el mundo. Y a ganar plata porque a eso vinimos a este mundo. No importa lo que dejemos, finalmente el mundo es grande.

lunes, abril 07, 2008

Dengue

Mientras esperaba desenlaces y la firma de un contrato que no llega, fui víctima de un dengue clásico.
Aparte de dolores en todos los rincones del cuerpo se siente un desánimo espantoso que le quita todo el sentido a la vida.
En toda mi enfermedad no hice sino pensar en los enfermos que están en las selvas colombianas. Un dengue es terrible pero no es nada frente a toda la suma de enfermedades tropicales que ellos padecen sumadas al largo cautiverio y al maltrato de los captores y de algunos compañeros.
¿Por qué nosotros hemos tenido que presenciar y sufrir en carne propia las más atroces expresiones de violencia?
Mi hijo mayor tiene 26 años y quizás sus recuerdos más lejanos sean el asesinato del abuelo por la guerrilla y el ataque al Palacio de Justicia.
Y nosotros no nos volvimos salvajes asesinos como esos Castaños y muchos personajes que conozco que ayudaron en sus inicios a esas mortíferas máquinas asesinas.
Seguimos luchando en este país que nos tocó donde casi siempre abunda más la sinrazón que la razón.
En un país donde una de sus guerrillas que anteriormente se proclamaba pura tiene que estar abrevando en las fuentes del narco-tráfico, porque es la única explicación a sus largas a un proceso de paz. Me refiero al Ejército de Liberación Nacional de Colombia y a la desautorización a su ex líder Gerardo Bermúdez, alias Francisco Galán.